Con 50 años puede pasar el día follando

Quiero tomar una ducha y aprovecho para mirarme al espejo. Algo que siempre hago para ver qué tan vieja me estoy poniendo. La buena noticia es que me veo bien y eso lo puedo confirmar porque mi hijastro no para de mirar. Entonces le dijo: —Ya que estas espiando, aprovecha y me la metes—, me pongo en cuatro patas y el muy cerdo ya tenía la polla dura. Mejor así, ya que no perdemos tiempo y no tengo que estársela chupando para que pueda penetrar mi coño. Y ahí pasamos un rato mientras me estaba follando hasta que lo interrumpí porque podía llegar su padre.