Mi hijo me trata como a una puta

Esta vieja tuvo que tomar un taxi de regreso a casa cuando volvía de reponer su ya desgastado arsenal de consoladores de una tienda erótica. De camino decidió llamar la atención del taxista enseñándole todo lo que se había comprado e incluso se llegó a sacar las tetas en pleno aparcamiento. Estaba cachonda perdida y le propuso echar un polvo cuando acabara su jornada laboral. Una vez ya en casa, la zorra se encargó de prepararlo todo bien para que le diera por el culo nada más entrara el joven por la puerta de casa.