Uno rápido con su mujer antes de irse a trabajar

La vida se le hizo fácil luego que entendió que eso de la moral y las buenas costumbres fue un invento de los que quieren hacer lo que les viene en gana y que los demás no lo hagan. No hay castigo divino, no hay una forma correcta de hacer las cosas, solo hay que hacerlas. Ahora sale a la calle todos los días y la vieja cachonda siempre termina follando con un indigente de la calle. Descubrió que esos hombres son muy viriles porque no tienen esposa, entonces aprovecha toda esa energía para ponerla a trabajar en su coño y con eso siente mucho placer. Sin importar que le digan puta.