Encontrada por la calle y dispuesta a todo

La intención de esta mamá era que su hijastro la acompañara de compras y le aconsejara sobre qué prendas le quedaban mejor. Realmente ella se siente joven y nada mejor que la opinión de un chico de 20 años porque si le gusta a él seguro que le gustará a los chavales de su edad. Todo iba bien hasta que llegaron a los probadores porque el chico insistió en entrar dentro con ella. A regañadientes la mujer aceptó, pero se dio cuenta de que ese cabrón tenía la polla más dura que las piedras y le exigió que como mínimo le hiciera una mamada.