La señora de la casa pervierte al jardinero

Dicen que cuando deseas mucho una cosa al final tarde o temprano la consigues si eres insistente. Por la cabeza de este chaval siempre rondaba lo mismo y era echarle un polvo muy cerdo a la niñera que trabajaba en su casa. Ella siempre se negaba en rotundo y tenían muchas discusiones por ello, pero él seguía insistiendo y a diario le pedía lo mismo: follar. Ya fuera por aburrimiento o porque realmente la mujer también le excitaba la idea de tener sexo con el hijo de sus jefes, un buen día recapacitó y le dio por fin todo lo que escondía debajo de la ropa.