Un huésped muy afortunado

Llevo casi veinte años casada con mi marido y nunca me ha dado un masaje tan completo y relajante como el que me ha dado hoy mi nuevo masajista. Los gemidos que escuchaba cuando estaba en la sala de espera ya me hacían presagiar que iba a ser una tarde llena de buenas emociones y no me he equivocado porque después de la follada que me ha metido hasta se me ha olvidado el motivo por el que había acudido allí. De esto a mi marido ni una palabra…