Le dice a su marido que está en el gimnasio

Mi madrastra y yo tenemos muy buena relación, siempre estamos de broma y en general hay muy buen rollo entre los dos. Muchas veces hacemos bromas de tipo sexual, pero en principio yo me lo tomaba como un simple juego y nunca pensé que ella en realidad quería ir mucho más allá. El otro día estaba tumbado en mi cama y ella entró con una mirada un poco extraña. Me pareció raro que llevase puesta una bata y debajo la ropa interior, de tal forma que podía ver claramente sus tetazas sobresaliendo del sujetador. Por inercia me saqué la polla y empecé a masturbarme mientras ella se acercaba lentamente. No había duda de que esa zorra quería chupármela.