A la vieja le van las pollas grandes y negras

El jovencito por fin consiguió llevarse a la cama a la madre de su mejor amigo. Tantas veces que se había insinuado y tantas pajas que se había hecho pensando en ella y ahora por fin la tenía en sus brazos. La mujer llevaba varios años viuda y desde entonces no había tenido relaciones sexuales con nadie que no fuera su marido. El hecho de sucumbir ante los encantos de ese joven se debía en parte a las ganas de volver a sentirse mujer y en parte que se había enamorado de su juventud.
Por otro lado al muchacho le encantaban las viejas y las maduras en general, y el hecho de que además fuera la madre de su mejor amigo y que el otro chico no supiera nada le excitaba bastante.
Cuando le hizo el cunilingus el joven alucinó, tenía un coño perfectamente depilado, mojado y tierno, parecía el de una colegiala. Pero no era joven, era una mujer veterana y experimentada con la que follar se iba a convertir en una experiencia única.