Maduras con los agujeros a prueba de bombas

En efecto, lo que más le gusta a esta guapa madurita rubia es que le llenen la cara de leche de nabo. Es ver un rabo erecto y querer llevárselo a la boca como si de una flauta de pico se tratara hasta sacarle todo el jugo y recibirlo con su cara. Por el semblante de ángel que tiene diríamos que engaña pero a nosotros ya no nos la da con queso, sabemos de lo guarra que llega a ser.