Enseñando a su sobrino a follar

Con el rollo de que un masaje se siente mucho mejor si vas desnudo, últimamente los masajistas se están poniendo las botas. Es cierto que ni mucho menos es lo mismo hacerte un masaje vestido que yendo prácticamente sin ropa, pero ese roce con la piel tan cercano al final suele tener consecuencias. Obviamente lo que pasa es que el profesional se empieza a poner más cachondo y si encima su clienta está receptiva, pues no hay mucho más que decir. Esta madre casada tenía un culo y unas tetas irresistibles a sus 45 años, así que era totalmente carne de cañón para un tío que sabe exactamente qué teclas tocar en una mujer para ponerla cachonda.