La abuela todavía disfruta mientras la están follando

Que le duelan los huesos es algo del pasado. Esos días en los que abría los ojos e intentaba tocar cada parte de su cuerpo para ver que se podía romper ese día, quedaron en el pasado. Eso paso cuando su pequeño se fue a la universidad porque la sociedad dice que así tenía que ser. Ahora, él ha vuelto y con las folladas que le da su hijo todos los días, ella se mantiene muy saludable. No loe duele nada, solo siente muchas ganas de follar y con el vigor que tiene el chico, le sobra para que ella pueda tener placer en su coño. Es lo mínimo que debe aceptar una madre de su propio hijo.