La cerda se masturba junto con su hijastro

Efectivamente, esta maestra de piano tiene mucho que enseñar y poco que aprender, al menos si hablamos de sexo. De primeras es una barbaridad de madura, la típica cuarentona buenorra que es plenamente consciente del cuerpazo que se gasta y no duda en usarlo con cualquier tío que le entre por el ojo. Se ve que su nuevo alumno de clases particulares le hizo «tilín» y no tardó ni un minuto en empezar a zorrear con él. El chico no se podía concentrar obviamente porque no podía de mirar las curvas de esa hembra y ella se enfadó, así que dejó la clase de lado para mostrarle a pelo lo que había debajo de su vestido.