Una erección que la vieja tiene que aprovechar

La jefa ya no sabía qué hacer para que su joven empleado le echara un polvo de una puta vez. Como pasa muchas horas en la oficina cuando llega a casa su marido ya está durmiendo y el fin de semana el hombre lo aprovecha para descansar. A sus cuarenta y tantos años esta mujer no está dispuesta a renunciar a su sexualidad y la mejor idea ha sido echarse como amante a su secretario. Pasando tantas horas juntos a la semana es una gozada hacer pausas diarias para follar y desahogarse. Os dejamos con una de esas pausas de trabajo que mientras que nos la aprovechan para tomar un café, esta zorra las aprovecha para darse gustito al cuerpo.