La criada no me deja en paz hasta que no folla

Desde el divorcio mi madre no fue la misma. Necesitaba un hombre en su vida y entendí que ese debería ser yo. La primera vez que lo hicimos fue raro, pero me gustó. Mi madre sabía bien como dar placer a un hombre, y yo era ese afortunado. Pasamos tiempo follando y me gustaba grabarlo para luego pajearme viéndolo. Pero yo siempre solía correrme dentro sin imaginarme lo que pasaría, y es que al final dejé preñada a mi madre. Ella tocaba su barriga mientras me lo decía, pero aun así y aun habiéndola dejado embarazada me la volví a follar y por supuesto acabó nuevamente dentro de ella.