Sólo le pidió una foto de las tetas a su madrastra

Mientras su abuela estaba allí tumbada leyendo el chico se acercó a ella con una flor en la mano. Era un bonito regalo para alguien de su familia, y ella lo aceptó con una sonrisa. Lo que la vieja no se esperaba ni por asomo es que, justo después de ese gesto, comenzase a tocarle los pechos. Estaba claro lo que su nieto pretendía, ella miró a todos lados por si acaso alguien pudiera verles, pero tras comprobar que no había nadie comenzó a desnudarse.
Por lo visto la madura era incluso más cerda que su nieto, y por supuesto no iba a decir que no al hecho de probar una polla joven dentro de ella nuevamente.
Así fue como los dos acabaron desnudándose y se follaron al aire libre, un secreto bien guardado que ahora sale a la luz.