su primera profesora de anatomia

Todas las grandes ciudades están repletas de mujeres maduras con ganas de echar un buen polvo y Madrid no iba a ser una excepción. Pablo Ferrari salió de caza por la capital de España para intentar conseguir a una madurita potente con la que descargarse y no tardó mucho hasta que encontró lo que estaba buscando. Casualmente coincidió con una tetona con la que comparte apellido, Nicky Ferrari, y le hizo una proposición indecente que ella aceptó en cuestión de segundos. Tras una breve charla y un paseo, ambos se fueron caminando hasta un apartamento que había alquilado Pablo en el dejarán patente por qué el porno español tiene fama a nivel mundial.