Rómpeme el culo cabrón

Para ella no ha pasado el tiempo. Siente que fue ayer cuando despertaba a media noche para meterle la teta en la boca y que se quedara dormido. Ahora, el calendario dicen que son muchos los días que han pasado y ella, con 70 años aun no deja de montar la polla de su hijo. Esto, porque ambos son felices de esa forma. Ella adora hacerle mamadas y ponerlo cachondo y él, por su parte, tampoco puede vivir sin sus mamadas y luego sentado, poder sentir como ella expresa su amor mientras lo está montando. Su coño se siente de la misma forma que la primera vez.